Tenemos defectos y virtudes. La suma de nuestro mejor y peor lado tiene un resultado y ese resultado somos nosotros. Iremos a la misma velocidad que los demás, más despacio o quizás más rápido. Podemos agradar más o menos. Podemos encajar más o menos....
Pero no podemos jugar la partida con otra camiseta que no sea la nuestra, porque si ganaramos, ni siquiera podríamos sentirnos orgullosos, porque no nos aplaudirán a nosotros, aplaudirán al nombre que hay escrito en la camiseta.
Por ello considero importante que ese nombre sea siempre el nuestro y no el nombre de la persona que nos gustaría ser.
No hay que preocuparse si uno no es perfecto, porque la perfección es subjetiva, y lo que a una persona puede parecerle perfecto para otra puede ser totalmente imperfecto. Así que seamos como seamos, somos únicos; para muchos seremos extraordinarios y para muchos otros seremos mediocres. Pero seremos siempre nosotros. Esa es la clave.
Silvia
La perfección es perfectamente aburrida.
ResponderEliminarHabía leído esta entrada hace días, pero no me había parado a comentar algo hasta ahora.
ResponderEliminarLo malo de ir por la vida con una personalidad que no es la nuestra es que, quien nos quiera, querrá a una persona que no somos.
Por eso, aunque a veces nos cueste dolores de cabeza, es mejor mostrarnos como somos, con todo lo bueno y lo malo.
Un abrazo!
Joder, pues sí que había comentado... seré idiota!
ResponderEliminar