jueves, 26 de agosto de 2010

8395 días

No se si a todo el mundo le dará por pensar el día de su cumpleaños, en mi caso, pienso todos los días y a todas horas; sobre el planeta, sobre el ser humano y su comportamiento, sobre el mercado, sobre las guerras, sobre la felicidad, sobre las pequeñas grandes alegrías, sobre las tristezas. Pensamientos derivados de mi obsesión por observar y analizar.

Pero el día de mi cumpleaños, me centro un poco en mi y es como si concentrara toda mi actividad cerebral en analizar que cambió en un año, que aprendí, en que mejoré, que hice mal, que hice por mi y que hice por los demás. Un repaso contundente, es mi propio año nuevo, una manera diferente de contabilizar los años.

Este año, sin duda, ha sido uno de los mejores de mi vida. Me he encontrado aún más, he aceptado lo que fue y lo que es, he crecido, he valorado y he confundido mis sueños con la realidad. Lo más importante quizás, es que he reorganizado mis prioridades, he dejado de "camuflarme" y he descubierto aquello que nos hace felices, que lejos de lo "extraordinario", suele encontrarse en lo cotidiano.

Siempre creí que hay cosas que no se pueden olvidar, que es mejor dejarlas con capa de polvo que las cubre, pero es cierto que cuándo no quieres que algo vaya en tu equipaje cuando viajas, lo mejor es dejarlo en casa y así, ayer me dio por indagar en esta parte de mi, en descubrir un error. Creo que no ha sido 100 % aleatorio, algo en mi subconsciente habrá despertado esta preocupación en mi, de perdonar y ser perdonada.

Suena muy bíblico, pero no tiene nada que ver. Es simplemente que a veces cuando observo a las personas creo que están reprimidas (algunas, evidentemente) y si indago aún más en ellas, creo que más responsabilidad que el dolor que sufrieron o sufren por cualquier cosa, lo que les hace más daño es no haberlo perdonado, porque esta situación obliga a tenerlo presente.
Es curioso, pero aquello que yo perdoné en su momento, no esta presente en mi, y por el contrario, aquello que recuerdo con asiduidad es lo que no perdoné; como una tarea pendiente.

Hay cosas que no comprenderemos, o que seguirán doliendo siempre, pero al margen de ello, perdonar a quién cometió un error, o muchos, a pesar de parecer beneficiar al ajeno, nos beneficia únicamente a nosotros mismos. Y si somos nosotros los que cometimos un error, que nos perdonen supone que la persona que se sintió mal se sienta mejor.

Sea lo que sea, fue cuándo fue o es cuándo es. El perdonar hace pasar la historia a "mejor vida". :)




jueves, 19 de agosto de 2010

Respuestas

Y de repente, entre tanto pensamiento que me "apreta" a las tantas de la madrugada, se reproduce sin más una voz fuerte en mi cabeza que reconozco prácticamente al instante; es mi profesora de lengua, muchos años atrás, que mientras me mira - hecho, que hizo que yo le dedicará aún más atención- concluye el recital de uno de sus poemas favoritos;

" [...]
y los sueños, sueños son. "

Creo que todas las preguntas que nos formulamos se nos acaban respondiendo de una manera o de otra. He tenido que buscar el poema, porque no lo recordaba con exactitud, lo anexo porque lo encuentro realmente bonito;


"Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."


De Calderón de la Barca, "La vida es sueño"
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miércoles, 11 de agosto de 2010

Teorema de Una Sonrisa ( R)

"A sonreír se aprende habiendo llorado mucho.
A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito. Es inefable. Y como no vayas revisando y actualizando los sueños de tanto en tanto, algún día te verás explicándoles por qué ya no pueden salir a la calle vestidos de marinerito.
Pero hoy no quiero hablar de sueños. Sino de sonrisas. Y hay muchísimas maneras de estirar la boca.
Para empezar, uno puede sonreír para sí mismo o puede sonreírle a otro. Se trata de sonrisas completamente distintas, sobre todo porque mientras la primera es por donde se escapan ideas alegres y recuerdos indelebles, la segunda constituye el símbolo universal de la complicidad. En este último caso, muchos aseguran que dedicarle a alguien tus labios puede resultar tan contagioso como un bostezo en el metro.
Luego están las sonrisas que enseñan los dientes y las que se hacen las interesantes. Nada que ver las unas con las otras. Creo recordar haber leído que el ser humano, junto a algunos primates, es el único animal del planeta que no enseña los dientes como señal de defensa o agresividad, sino justamente de todo lo contrario.
A partir de ahí, todas las demás. Sonrisas de idiota y sonrisas de listillo. Sonrisas falsas, sonrisas malignas, sonrisas tímidas, arrogantes, sonrisas payasas y sonrisas desesperadas. Sonrisas que invitan a un primer paso y sonrisas que declinan toda invitación. Sonrisas verticales, horizontales, de medio lado, de medio pelo y hasta en diagonal.
El catálogo de sonrisas humanas se complementa con formas de bocas, accidentes faciales y jardines dentales, hasta crear las infinitas combinaciones que en teoría, y sólo en teoría, deberíamos estar presenciando continuamente.
Y es que una variable clave dentro de esta inusual ecuación consiste en el momento en el que decide hacerse presente. Para cualquier otra expresión física, hay que tener muy en cuenta cuándo se manifiesta. Para la sonrisa, no. Da igual la situación en la que te encuentres, una sonrisa bien dibujada siempre te va a ayudar, a ti y seguramente a los demás también. Sí, incluso en un tanatorio, en un accidente y en una ruptura sentimental.
Para terminar, matización importante. No confundirse. Sonreír no tiene nada que ver con reír. Simplemente comparten letras. La sonrisa crece. La risa estalla. La sonrisa calla. La risa berrea. La sonrisa escucha. La risa habla. Pero si se puede sonreír incluso mientras se llora. Con eso está todo dicho.
De cualquier modo, si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es."