No se si a todo el mundo le dará por pensar el día de su cumpleaños, en mi caso, pienso todos los días y a todas horas; sobre el planeta, sobre el ser humano y su comportamiento, sobre el mercado, sobre las guerras, sobre la felicidad, sobre las pequeñas grandes alegrías, sobre las tristezas. Pensamientos derivados de mi obsesión por observar y analizar.
Pero el día de mi cumpleaños, me centro un poco en mi y es como si concentrara toda mi actividad cerebral en analizar que cambió en un año, que aprendí, en que mejoré, que hice mal, que hice por mi y que hice por los demás. Un repaso contundente, es mi propio año nuevo, una manera diferente de contabilizar los años.
Este año, sin duda, ha sido uno de los mejores de mi vida. Me he encontrado aún más, he aceptado lo que fue y lo que es, he crecido, he valorado y he confundido mis sueños con la realidad. Lo más importante quizás, es que he reorganizado mis prioridades, he dejado de "camuflarme" y he descubierto aquello que nos hace felices, que lejos de lo "extraordinario", suele encontrarse en lo cotidiano.
Siempre creí que hay cosas que no se pueden olvidar, que es mejor dejarlas con capa de polvo que las cubre, pero es cierto que cuándo no quieres que algo vaya en tu equipaje cuando viajas, lo mejor es dejarlo en casa y así, ayer me dio por indagar en esta parte de mi, en descubrir un error. Creo que no ha sido 100 % aleatorio, algo en mi subconsciente habrá despertado esta preocupación en mi, de perdonar y ser perdonada.
Suena muy bíblico, pero no tiene nada que ver. Es simplemente que a veces cuando observo a las personas creo que están reprimidas (algunas, evidentemente) y si indago aún más en ellas, creo que más responsabilidad que el dolor que sufrieron o sufren por cualquier cosa, lo que les hace más daño es no haberlo perdonado, porque esta situación obliga a tenerlo presente.
Es curioso, pero aquello que yo perdoné en su momento, no esta presente en mi, y por el contrario, aquello que recuerdo con asiduidad es lo que no perdoné; como una tarea pendiente.
Hay cosas que no comprenderemos, o que seguirán doliendo siempre, pero al margen de ello, perdonar a quién cometió un error, o muchos, a pesar de parecer beneficiar al ajeno, nos beneficia únicamente a nosotros mismos. Y si somos nosotros los que cometimos un error, que nos perdonen supone que la persona que se sintió mal se sienta mejor.
Sea lo que sea, fue cuándo fue o es cuándo es. El perdonar hace pasar la historia a "mejor vida". :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario