Tenemos defectos y virtudes. La suma de nuestro mejor y peor lado tiene un resultado y ese resultado somos nosotros. Iremos a la misma velocidad que los demás, más despacio o quizás más rápido. Podemos agradar más o menos. Podemos encajar más o menos....
Pero no podemos jugar la partida con otra camiseta que no sea la nuestra, porque si ganaramos, ni siquiera podríamos sentirnos orgullosos, porque no nos aplaudirán a nosotros, aplaudirán al nombre que hay escrito en la camiseta.
Por ello considero importante que ese nombre sea siempre el nuestro y no el nombre de la persona que nos gustaría ser.
No hay que preocuparse si uno no es perfecto, porque la perfección es subjetiva, y lo que a una persona puede parecerle perfecto para otra puede ser totalmente imperfecto. Así que seamos como seamos, somos únicos; para muchos seremos extraordinarios y para muchos otros seremos mediocres. Pero seremos siempre nosotros. Esa es la clave.
Silvia
miércoles, 20 de julio de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
Escrito en tiempo real
Si coges un reloj y observas el secundero, te darás cuenta como el tiempo avanza vertiginosamente deprisa. Quizás de apariencia modesta y sencilla, con su brillante mecanismo nos enseña una lección; no podemos "pararnos" nunca, y él es el que nos obliga a seguir un ritmo.
No hay pausa, y aún cuando "la hay", el nunca se para y cuando vuelvas de tu descanso te recordará que el no se ha parado, ha seguido sin ti.
Para bien o para mal, una sucesión infinita de segundos, minutos y horas que nunca se acaba, ni llegará a su fin en toda nuestra existencia.
El caso es que, tenemos millones de opciones de tratar con él, pero el pilar más básico es decidir si nuestra relación será positiva o negativa. Hay que tener en cuenta que esa elección puede que te venga dada, puede que no puedas evitar odiarle cuando él sea el que te conduzca o te acerque cada vez más a alguna desgracia personal, pero también puede que él te haga cada vez más feliz y sea tu gran amigo y aún cuando sea él quién te acerque a esa desgracia sea él también quien te cure después.
Es dificil valorarle y quererle, es totalmente cierto, básicamente porque es díficil querer a algo que tiene dos caras, nos produce desconfianza y desconcierto.
Pero, aunque no tengas esa suerte de poder escoger si tu relación será positiva o negativa, puedes tener otras dos opciones muy valiosas; aprovecharlo o desperdiciarlo. Quizá esta elección, aunque secundaria, es más relevante a lo largo de tu vida que la primera.
Si escoges aprovecharlo y lo llevas decentemente a cabo, puede que jamás tengas la sensación de arrepentirte de lo que hayas hecho o no hayas hecho porque esa postura te obliga a valorar todos y cada uno de los momentos de tu vida y eso no es reprochable. Habrás hecho más o menos, pero habrás valorado las opciones y siempre te habrás decantado por la que te hacía más feliz, y una vida "vivida" sea como sea gana la batalla a una vida desaprovechada, y de eso, nadie puede tener ninguna duda.
Silvia
No hay pausa, y aún cuando "la hay", el nunca se para y cuando vuelvas de tu descanso te recordará que el no se ha parado, ha seguido sin ti.
Para bien o para mal, una sucesión infinita de segundos, minutos y horas que nunca se acaba, ni llegará a su fin en toda nuestra existencia.
El caso es que, tenemos millones de opciones de tratar con él, pero el pilar más básico es decidir si nuestra relación será positiva o negativa. Hay que tener en cuenta que esa elección puede que te venga dada, puede que no puedas evitar odiarle cuando él sea el que te conduzca o te acerque cada vez más a alguna desgracia personal, pero también puede que él te haga cada vez más feliz y sea tu gran amigo y aún cuando sea él quién te acerque a esa desgracia sea él también quien te cure después.
Es dificil valorarle y quererle, es totalmente cierto, básicamente porque es díficil querer a algo que tiene dos caras, nos produce desconfianza y desconcierto.
Pero, aunque no tengas esa suerte de poder escoger si tu relación será positiva o negativa, puedes tener otras dos opciones muy valiosas; aprovecharlo o desperdiciarlo. Quizá esta elección, aunque secundaria, es más relevante a lo largo de tu vida que la primera.
Si escoges aprovecharlo y lo llevas decentemente a cabo, puede que jamás tengas la sensación de arrepentirte de lo que hayas hecho o no hayas hecho porque esa postura te obliga a valorar todos y cada uno de los momentos de tu vida y eso no es reprochable. Habrás hecho más o menos, pero habrás valorado las opciones y siempre te habrás decantado por la que te hacía más feliz, y una vida "vivida" sea como sea gana la batalla a una vida desaprovechada, y de eso, nadie puede tener ninguna duda.
Silvia
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