Y ese día dejas de verlo oscuro y aterrador a verlo tranquilo y sereno. Dejas de cruzar sus puertas con miedo a cruzarlas con ilusión y sientes el choque del cambio. No te asustes, ha ido cambiando mientras tu estabas pendiente de otras cosas, se ha producido un cambio lento y constante pero tu sólo ves el resultado final; ese que te acaba de golpear.
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