Pasear haciendo recorridos de 180 grados con la mirada y que cada grado te sorprenda quizás ha sido lo más superficial para los ojos de los demás, pero en un momento fue un gran porqué y…quizás el maravilloso olor a pizza mientas recorres las calles también habría que enmarcarlo en ese grupo de cosas que te han llenado por dentro pero son “de fuera”.
Mientras sigo agrupando emociones y recuerdos, pienso en que siempre que “vives” en otro lugar, desde que apareces en escena, es como si tu interior se remodelara y se ordenara para dejar espacio a lo que esta por llegar. Como un espacio repleto de estanterías que se ordena y deja a un lado las llenas y al otro las que están por llenar.
Encuentras la novedad en lo que ven tus ojos, pero paralelamente, algo hay en ti en ese momento que más adelante no encontrarás, y es a ti mismo, ya no estarás. No puedes buscarte porque ya no eres el mismo, ya no estás más.
El cambio, el gran enemigo y el gran aliado; es imposible que, después de crearte una vida en otro lugar, todo permanezca igual….
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