Empatía. Siempre me ha gustado esta palabra, de hecho creo que es una de mis palabras favoritas. Recuerdo a la perfección cuando pregunté a una profesora hace muchos años el tradicional "qué significa?", porque a pesar de la ayuda del contexto para comprender su significado, quería cerciorarme de que existía una palabra para describir la capacidad de entender a los demás; sus pensamientos, sus emociones...
He conocido a muy pocas personas que lo hagan conmigo; completamente, sin peros, sin juicios, con apoyo, con cariño.
Para mal o para bien, la mayoría de las veces he sentido la vibración del "quiero entenderte, pero la realidad es que no te entiendo".
Valoro muchísimo ese punto de ingravidez en el que me encuentro cuando vuelco mis sentimientos y mis pensamientos, y al otro lado, me encuentro con un compartir/no compartir mágico, donde la base de la aportación parte de la comprensión, de una mente ajena instalada en mi mente, de un ejercicio racional y emocional por darme la mejor respuesta a mi pregunta, la mejor solución a mi indecisión o la mejor calma a mi inquietud.
Me considero afortunada, muy afortunada, por estas visitas a mi mente.
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